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martes, 11 de octubre de 2011

El enigmatico Zyryab, un hombre excepcional



Siempre ha habido hombres que han ido por delante de la sociedad, a ellos les debemos los avances producidos en todos los ordenes de la vida, Galileo, Da Vinci, Colon, Guttemberg...etc, en nuestra ciudad hace ya muchos siglos paseo uno de estos seres influyentes, su paso nos dejo tradicciones imborrables y formas de concebir la vida que se han mantenido hasta la actualidad, se le conoció como Ziryab, incluso una calle conserva su recuerdo, pero ¿ quien fue, de donde vino, que hizo...?

Fue un personaje mítico en la historia del mundo árabe. Además de inventar la música andalusí, fue el responsable del refinamiento que consiguió Al-Andalus en el siglo IX. Cuando en Europa ni se lavaban, en Córdoba había 600 baños públicos y una biblioteca con más de 400.000 volúmenes catalogados.

¿Y cómo contribuyó Ziryab a este esplendor?

Enseñó a disponer la mesa, a servir y presentar los platos, publicó un calendario de moda con los colores y tejidos de cada estación... Incluso animó al sultán a sustituir las copas de oro por las de cristal para poder contemplar el vino al beberlo.

El verdadero nombre de Ziryab era Abul-Hasan Alí ibn Nafí, había nacido en Mesopotamia el año 789; era llamado Ziryab debido a su tez oscura y su hermosa voz que recordaban a un pájaro cantor de plumaje negro, el mirlo.
Fue discípulo de Ishaq al-Mawsulí, músico predilecto del Califa de Bagdad, Harun al-Rashid, devoto de la música, quien pide al maestro que lleve a su presencia a su mejor discípulo. La actuación de Ziryab ante el Califa causó tal impresión en este que su maestro muerto de celos le dio a elegir entre dos alternativas: o establecerse lejos de Bagdad y no volver nunca o quedarse allí y atenerse a las consecuencias. Ziryab optó por el destierro, viajó por las ciudades de Siria y el norte de África, el Cairo, cruzó los desiertos de Egipto, pero donde quiera que iba lo precedía la gloria creciente de su nombre. Escribió al emir de Córdoba, al-Hakam II para ofrecerle sus servicios, quien acepto inmediatamente. Cuando llegó a Córdoba el emir había muerto, pero su sucesor, Abd al-Rahman IV le renovó la invitación de quedarse en la corte.
Atrás quedarían para siempre la vida errante y las desventuras, el emir le ofreció un palacio y un sueldo mensual de doscientas monedas de oro, más otras prebendas, todo esto sin haberlo oído cantar. En Córdoba Ziryab encontró la prosperidad, el reconocimiento de su arte y una fama sin precedentes. Hombre de fuerte personalidad transformó costumbres e influyó en el vestido, la cocina o el mobiliario. Su aportación musical fue extraordinaria, creó el primer conservatorio del mundo islámico, realizó invenciones técnicas y creó los cantos árabes conocidos como nubas, aún presentes en los cantores marroquíes e incluso en algunos giros del flamenco español.
Falleció en Córdoba en el año 857.



Abu l-Hasan Ali ibn Nafi` (en árabe, أبو الحسن علي ابن نافع),fue un poeta, gastrónomo, músico y cantante árabe, de posible origen kurdo, aunque según otras fuentes era un liberto de ascendencia negra . Fue famoso por las refinadas costumbres orientales que introdujo en la corte cordobesa.

Sus innovaciones musicales tuvieron también una fuerte influencia. Según el arabista Emilio García Gómez, con Ziryab entraron en Hispania las melodías orientales de origen grecopersa que serían la base de buena parte de las músicas tradicionales posteriores de al menos una parte de la Península Ibérica.
Con Ziryab, la alta sociedad cordobesa aprendió además las más exquisitas novedades de Oriente: peinarse con flequillo, recetas de la cocina bagdadí , y manteles de cuero fino.

El escritor español Jesús Graus da forma en “Ziryab y el despertar de Al-Ándalus”, a una novela histórica que transita sobre el reinado de Abderrahmán II de la mano del músico árabe que da nombre a la obra. En su libro lo muestra como el primero que abrió Al-Ándalus a la corte de Bagdad, que absorbía todo el conocimiento de la Grecia antigua y que transformó una corte "aún medieval y oscura" en el reino de los placeres. Considerado por los historiadores occidentales como el Petronio de la España musulmana, Ziryab introdujo además el refinamiento "propio de un esteta", asegura su autor. Así, fundó una casa de belleza con las tendencias del peinado masculino y femenino, enseñó a la elite de Al-Ándalus el arte de ornamentar los platos, además de novedades culinarias como los dulces árabes, las albóndigas de carne y el uso de productos depilatorios o dentífricos, hasta entonces desconocidos en el reino.

Enseñó a los señores de Córdoba que los vasos de cristal eran más apropiados para degustar el vino que las pesadas copas de oro, y que los platos de un banquete no deberían probarse en un grosero desorden, sino obedeciendo a una grabación ritual que comenzaba en las sopas y los entremeses, seguía con los pescados y luego con las carnes y concluía con los golosos postres de los obradores de palacio y las diminutas copas de licor.
Les enseñó a deleitarse con el sabor de los espárragos trigueros, que ellos ignoraban, aunque sus tallos crecían espontáneamente en Al-Andalus, y con guisos de habas tiernas. Legó a la ciudad el plato que lleva su nombre “ziriabi” o asado de habas saladas.

Dictaminó que desde mayo a septiembre convenía vestirse de blanco, y que los tejidos oscuros y las capas de pieles debían reservarse para los meses de invierno. Les enseñó el gusto por el cuidado del cabello, la manicura y la limpieza y la suavidad de la piel, llegando a fundar un instituto de belleza además. También fue el que introdujo el juego del ajedrez en Al-Andalus.

Algunas costumbres y supersticiones persas que vinieron con él todavía perduran: el juego del polo, el temor a los antojos de las embarazadas, la certidumbre de que los niños que juegan con fuego se orinan en la cama y que ingerir rabos de pasa es bueno para la memoria, el miedo a los espejos rotos y al número trece.

Zyriab creó las primeras escuelas de canto, desarrollando un método de educación vocal que establecía fases de vocalización, frase, declamación y lírica. Añadió una quinta cuerda al ´ud ( coincidiendo con las especulaciones de Al kindi ) e introdujo la pluma de ave para tañerlo. Sus enseñanzas sobre música e instrumentos tendrían gran influencia sobre sus contemporáneos cristianos.Pero la máxima aportación de este personaje a la música árabe fue la creación de la nawba, una especie de suite clásica ( vocal e instrumental ) que englobaba influencias cristianas, judías y bereberes, con el clasicismo oriental como base.

Semejante capacidad intelectual inundo nuestra Córdoba de antaño, un hombre que marco una época llenándola de tintes nuevos, pionero de costumbres que se arraigarían en nuestra cultura para siempre. Un personaje de esos que hacen avanzar a la humanidad.

1 comentario:

Anónimo dijo...

QUE BUENO SABER ESTA HISTORIA! GRACIAS POR COMPARTIRLA!