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lunes, 1 de marzo de 2010

Historias de toros en el siglo XVI recogidas en el libo “Casos Notables de la Ciudad de Córdoba”.

En Córdoba se tenía costumbre, sin que los Corregidores lo pudiesen quitar, llevar los caballeros a los toros con cuerdas a sus barrios y plazuelas. Acuden todos al toro porque con ello salían todas las damas a las ventanas, y sabiendo que habían de ser vistos, hacían mil gallardías de sus personas.
Sobre llevar el toro a su plazuela, se asieron dos caballeros, el uno se decía don Juan Ponce de León, y el otro don Fernando Carrillo.Cada uno quería llevar el toro a su barrio. Puesto manos en las espadas se dieron golpes desaforados, que a no hacerse los diestros reparos que se hicieron, a los primeros golpes cayera el uno u el otro. No fue posible meterlos en paz los caballeros que se hallaron presentes, que fueron hartos pues estando con este coraje y porfía los combatientes, vino el toro, y los demás que estaban a la mira cogieron su camino por librarse de el, y así los dejaron; pero los dos famosos caballeros, sin temor del toro, llevaron adelante su pendencia, defendiéndose cada uno de su contrario. El toro que venia con mucha prisa arremetió contra don Juan Ponce de León, y le dio un golpe tan desapoderado, que afirman todos los que lo vieron que subió mas de un piso de alto, siendo su ventura tal que no le hirió, y al caer dio de pies, y con un animo de un león le dio al toro una estocada que le paso el corazón y dio con el muerto.
Satisfecho y vengado del toro, se fue para su contrario con tanto denuedo, que dejo espantados a los circunstantes, y así le pidieron todos los caballeros y amigos dejase aquella empresa, pues estaba ya quitada la causa que era el toro, y no fuese contra la fortuna, que tan favorable le había sido. Desistió de su enojo, y dieronse las manos de amigos, y lo fueron mucho de allí en adelante, porque conoció cada uno el valor que tenía el contrario.


En otra ocasión haciéndose unas fiestas reales en la Corredera, entre los caballeros que se hallaron en ella estaba el famoso don Pedro Heredia, conocido en toda la comarca de Córdoba y fuera de ella. Salio este en un caballo morcillo con una estrella en la frente, con un aderezo de bozal y caparazón de mucho precio. A un lado de la Corredera había una fuente muy hermosa, el toro estuvo frente de la fuente. Por lo angosto de la cárcel, que seria poco mas de una soga de largo, Don Pedro quería pasar entre el toro y la fuente y de camino hacer mal al toro, pero al tiempo de pasar se arrojo a el tan furioso, que sin que le bastase la ligereza natural del caballo y las puntas de los acicates que fueron muchas y bien dadas, llego el toro a tal sazón que le metió entre ambos cuernos por el lado derecho, hasta la cepa, cogiéndole en medio de la pierna levanto en alto al caballo a la vista de toda la plaza. Don Pedro que vio el peligro grande en que estaba metió mano a una espada jineta que llevaba, y le dio un revés tan poderoso al toro que le corto todo el pescuezo, quedando solo los pellejos últimos. El caballo con las bascas de la muerte fueron tantos los golpes que dio con la cabeza y el cuerpo que desbarato el bozal y la mochila quedo llena de sangre. Trajeronle luego a don Pedro otro caballo con el que salio a recibir los parabienes, porque la buena suerte lo merecía y su mucho valor, aunque fuera con tanta perdida...

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